Pros y contras de trabajar desde casa.

Mujer trabajando en remoto

Hace unos años pocas personas habrían apostado que trabajar desde casa a diario podría ser una opción viable. “Gracias” a la pandemia, ahora sabemos que sí, es posible y se ha vuelto bastante popular. Hay quienes lo aman y otros que lo odian.

Como las otras modalidades de trabajo (presencial, híbrido…), tiene sus ventajas y desventajas. Antes de que te lances a lo loco a convertirte en un freelancer, analiza si sería para ti una maravilla o un horror.

Ventajas

Ahorras en el transporte

Ahorras tanto el tiempo del desplazamiento, como el dinero. No todos cuentan con el extra de transporte en sus empresas y para muchas personas es un gasto importante. No tener que lidiar con el tráfico mañanero ayuda también a tu bienestar psicológico. ¿A que muchas veces llegaste a la oficina por la mañana ya cansado y agobiado?

Decides sobre el horario

Si no te apetece madrugar o prefieres trabajar hasta las 2 de la noche y tus tareas te lo permiten, a por ello. Si algún día te sientes mal y necesitas descansar, no problem, trabajas desde la cama o pasas (bueno, el día siguiente tendrás que trabajar más, pero tú decides). 😉

Usas ropa cómoda

Hay algunos que trabajan con pijama o en calzoncillo… Tampoco es recomendable. Lo mejor es cambiarse por la mañana y escoger ropa cómoda, la que te sienta bien. ¡Pero nadie te obliga a ir con corbata o tacones!

Organizas tu espacio a tu gusto

Decoración, lugar de trabajo, música, temperatura. Ya no habrá este compañero que siempre pone el aire a 17º. 😉 Estás libre de trabajar tumbado en el sofá (¡cuidado con la espalda!), poner fotos de gatitos en las paredes o escuchar death metal a toda pastilla.

Viajas cuándo y dónde quieres

Lo único que necesitas es enchufar el ordenador y tener conexión a Internet, que en los tiempos que corren es bastante fácil de conseguir, vayas dónde vayas. Puedes irte de escapada sin tener que planearlo un año antes para no coincidir con los compañeros del turno. Pasar unos días trabajando en una tumbona frente al mar no tiene precio.

Más tiempo para familia y amigos o mascotas o para ti

Todo el tiempo que ahorres en el transporte lo puedes reservar para tus queridos o para ti mismo. Las reuniones con los clientes tampoco van a alargarse como las de la oficina; para ellos el tiempo también es importante. Teniendo hijos puedes llevarlos y recoger del cole en persona, ellos encantados (y tú también. Ay, qué rápido crecen…).

Comes más sano y con horarios

Si te gusta, preparas tu propia comida. Todos sabemos que cocinar en casa es más sano que comer fuera. Si tu pareja o compañero también trabajan desde casa, podéis cocinar juntos, punto a favor para la relación. Además, a no ser que tengas una máquina expendedora en el pasillo de casa, vas a bajar el consumo de snacks y bebidas azucaradas.

Menos distracciones

Este punto no es válido para los que tengan hijos. 😉 En este caso hay que poner y exigir unas reglas y los niños tienen que aprender a respetarlas (ya, yo también tengo hijos…). Trabajando en casa no hay compañeros contando chistes malos, fuckups de otros que hay que arreglar, reuniones largas ni favores que te pide el jefe.

Nadie te controla

Puedes tomarte tantas pausas y cafés e ir al baño o al balcón para escuchar los pájaros, cuántas quieras. Y tú eres el único que lo decide y controla.

Desventajas

Saber automotivarte

El trabajo no se hará por sí solo y los clientes hay que conseguirlos. Nadie te va a decir qué es lo que tienes que hacer y exigírtelo. Tienes que organizarte y saber motivarte.

Vida familiar-laboral

Por un lado puede ser difícil decir a tu familia que ahora estás trabajando y no puedes dedicarles tiempo hasta que termines. Por otro, especialmente cuando vives solo, puedes pasarte horas trabajando sin comer ni salir de casa. Es buena idea ponerte límites horarios, hacer pausas para comer o merendar y establecer una hora de “salir de la oficina” y ocuparte de la vida personal.

Tareas domésticas

En casa siempre hay algo que hacer: colada, planchar, quitar polvos, fregar… Estando todo el día en casa lo vemos y decimos: “ah, friego rápido, doblo la ropa y a trabajar”. Error. Todas estas tareas quitan mucho tiempo. Mejor hacerlas antes de trabajar o por la tarde, que, además, ya estará la familia o los compañeros en casa y podréis dividir el trabajo.

Organización de oficina en casa

Para trabajar cómodo y sin distracciones, es recomendable tener una mesa o una zona que se usará exclusivamente para tareas de trabajo. Muchas veces en un piso pequeño no hay sitio y terminamos trabajando en la mesa del comedor…

Soledad

Claro, no hay compañeros. Es importante que todos los días, aunque fuera un momento, hablemos con alguien de carne y hueso. Un vecino, la chica de la caja del súper o el repartidor de Amazon. ¡El small talk es una bendición! 🙂

Sedentarismo

De la cama a la mesa del trabajo y por la tarde al sofá. Hay que tener cuidado con la falta de movimiento. Un truco: ten siempre a mano una vaso con agua. Primero, bebes agua (muy importante). Segundo, te obliga a ir al baño de vez en cuando y de paso puedes estirarte y descansar la vista.

Gente no entiende que realmente tienes un trabajo

Tu madre diciendo: “podrías buscarte un trabajo de verdad. Te pasas el día dándole al ratón”. Tus vecinos pidiendo favores, ya que estás en casa. Tus hijos, ni te cuento. 😉 Y los amigos y familia haciendo visitas sorpresa, solo para tomar un cafecito. Hay que dejarlo claro a todos y establecer horarios.

Y entonces, ¿vas a dar el paso y convertirte en tu propio jefe? ¿O te gustan horarios fijos y compañeros de la ofi?

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